La carne de kebab es el ingrediente principal de uno de los platos más populares de la gastronomía turca y de Oriente Medio. Sin embargo, en los últimos tiempos, se ha puesto en duda su calidad en muchos de los establecimientos. Por eso, hoy desde Carnicerías Herrero, os proponemos preparar un kebab casero, de calidad y gran sabor.

Cómo preparar kebab casero

Tradicionalmente, el kebab consiste en carne marinada (puede ser de cordero, ternera o pollo) que se coloca en un gran pincho vertical y se asa lentamente, cortándose en finas láminas a medida que se cocina.

En su versión más conocida, el döner kebab, la carne se sirve en pan de pita o en formato dürüm (enrollado), acompañada de verduras frescas y salsas.

¿No tiene mala pinta verdad? Sin embargo, el kebab de establecimientos suele ser muy calórico, con alto contenido en grasas y sal, y a menudo incluye carnes procesadas o mezclas de baja calidad.

Prepararlo en casa permite elegir ingredientes frescos, controlar las grasas y reducir los aditivos, obteniendo un plato mucho más nutritivo y equilibrado.

Trucos para conseguir un buen kebab

Además de elegir carnes de buena calidad, el secreto de un kebab lleno de sabor reside en el marinado. Por eso, os proponemos varias versiones que pueden enriquecer vuestro plato.

Por un lado, un clásico marinado de yogur y especias. Mezcla yogur griego natural sin azúcar con ajo picado, zumo de limón, comino, cilantro, pimentón dulce, pimentón picante (opcional), cúrcuma, canela, cardamomo, pimienta negra y sal. Esta marinada no solo añade sabor, sino que también ayuda a ablandar la carne.

Por otro lado, podéis optar por un marinado cítrico y herbal. Combina zumo y ralladura de limón, aceite de oliva, ajo picado, orégano, tomillo, romero, sal y pimienta. Este marinado aporta frescura y un toque mediterráneo.

Otra alternativa es un marinado a base de mostaza. Para conseguirlo, puedes mezclar mostaza al gusto (Dijon, antigua o clásica), con aceite de oliva, vinagre de manzana, miel (opcional, en pequeña cantidad), ajo en polvo, cebolla en polvo, pimentón y tus hierbas favoritas.

Una vez que hayas elegido tu marinado, corta la carne en tiras finas o dados pequeños y sumérgela completamente. Lo ideal es dejarla marinar en el refrigerador durante al menos una hora, aunque cuanto más tiempo repose, más intenso será el sabor.

Cocinado de la carne

Una vez que tu carne de kebab esté impregnada de sabor, tienes que cocinarla. Y, ya que estamos, elegiremos un cocinado saludable.

Para ello, lo más fácil y rápido es hacerla a la plancha o en una sartén antiadherente con un poco de aceite de oliva. Cocina la carne a fuego medio-alto hasta que esté dorada por fuera y bien cocida por dentro.

Otra alternativa menos engorrosa es cocinarla al horno. En este caso, extiende la carne sobre la bandeja de hornear y cocínala a 200ºC hasta que esté lista. Si te apetece, ayúdate de unas brochetas, ensartando la carne en las mismas.

Si tienes más tiempo y aprovechas para cocinar otras cosas, hazla a la parrilla. El toque ahumado a la carne será espectacular. Preparara también unas verduritas y consigue un kebab totalmente diferente.

Con qué acompañar tu kebab casero

Ahora que tienes tu carne marinada y lista, elige cómo servirla.

Puedes emplear las clásicas tortitas y enrollarlas, o un buen pan de pita. Si puedes, opta por versiones integrales, que aportan un plus de fibra.

Para el relleno, opta por verduritas frescas y crujientes. Lechuga, tomate, cebolla (puedes suavizar su sabor remojándola en agua con un poco de vinagre), pepino, zanahoria rallada, pimiento en tiras… ¡cuanta más variedad, mejor!

Finalmente, no puede faltar la salsa. Aquí va en gustos, pero, ya que te pones, haz un kebab completo y delicioso.

Si quieres una salsa de yogur, mezcla un yogur natural (preferiblemente griego) con zumo de limón, menta o hierbabuena (si no tienes, echa perejil picado), sal y pimienta.

La otra salsa clásica está hecha a base de tahini, zumo de limón, agua, ajo picado y perejil.

Ahora, sirve tu kebab casero y ¡a disfrutar!